1 Cuerpo y cerebro integrados

Posted on abril 6, 2011

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Antonio Damasio crítica la separación clásica mente-cuerpo y reivindica la restitución de la importancia del cuerpo en la constitución del sujeto. Para él, el “error de Descartes” fue meternos en un racionalismo intocable, que ponía los sentimientos por un lado y la razón por otro. Damasio sostiene lo contrario: que los sentimientos, lejos de perturbar, tienen una influencia positiva en las tareas de la razón:

“En términos anatómicos y funcionales, es posible que exista un hilo conductor que conecte razón con sentimientos y cuerpo.” [1]

Ya Darwin había destacado el significado evolutivo de las emociones, ligadas a establecer vínculos sociales, y una positiva correlación genética entre inteligencia y emoción.

El vínculo afectivo entre infantes y cuidadores es muy importante biológicamente para la supervivencia”[2]

El cerebro y el cuerpo constituyen un organismo indisociable, integrado por circuitos bioquímicos y neurales que se relacionan con el ambiente, y la actividad mental surge de esta interacción: El cerebro construye mapas neurales de cambios corporales que después se transforman en imágenes mentales. [3]

Un sentimiento no es una cualidad mental ligada a un objeto, sino más bien la percepción directa del lenguaje específico del cuerpo. Los sentimientos son los sensores del encaje (o de la falta del mismo) entre la naturaleza y la circunstancia.

D’Andrade (1981) considerará las emociones y sentimientos como respuestas internas sobre cómo van las cosas en relación a varias necesidades. Los sentimientos y las emociones nos dicen cómo es el mundo de una manera vívida (“qualia”), haciendo incrementar la activación de varios esquemas para la acción.

Se trataría de un sistema de información en “suspense” (information holding system) donde las emociones son bucles reverberantes que mantienen información de forma activa, de modo que no desaparezca, y permitiendo una demora que trabaja contra el olvido.


[1] Damasio, Antonio, “El error de Descartes”, ed. Crítica, septiembre 2010.

[2] Ramírez Goicoechea, “Antropología de las emociones complejas”.

[3] Damasio, Antonio, “En busca de Spinoza”.

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