7 La teoría del intérprete

Posted on abril 18, 2011

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Según descubrió Gazzaniga, el hemisferio izquierdo hace inferencias y es completamente auto-consciente, interpreta sus acciones y sentimientos, así como aquellos del mundo. El hemisferio derecho es un pésimo resolvedor de problemas y no es autoconsciente, ya que el reconocimiento mostrado parece ser simplemente una respuesta asociativa; y es muy difícil interrogar al hemisferio derecho pues típicamente no posee lenguaje hablado.

¿De qué manera se potencian o sirven los dos hemisferios?

Su propuesta es que el hemisferio izquierdo tiene un “Intérprete” que está constantemente evaluando el estado del cuerpo y la mente: Un módulo neuronal que intenta interpretar el mundo y las propias acciones del sujeto, incluso a costa de inventar falsas memorias.

Es habilidad exclusiva del hemisferio izquierdo: la capacidad de verbalizar e interpretar los estados emocionales inconscientes del sujeto, explicando a posteriori las decisiones y acciones que estos módulos “mudos” llevan a hacer.

El Intérprete es el sistema que pregunta “¿Por qué?” y “¿Cómo?” y luego trata de proveer una respuesta, construyendo una narrativa personal. El hemisferio izquierdo no se entera del procesamiento que ha realizado el derecho pero sí que ve las consecuencias de la acción impulsada por éste, y aunque desconoce las causas, inventa una explicación a posteriori.

Gazzaniga ha adoptado últimamente una perspectiva evolucionaria[1], en la que se postula que nuestro cableado cerebral está adaptado para la vida típica del hombre cazador-recolector y en donde la inteligencia social o maquiavélica (también denominada inteligencia para el chismorreo) es la que más nos exige recursos mentales y más nos diferencia del resto de los primates. La emoción sobre la razón, la fascinación que nos ejerce el chismorreo, la competividad y otros, están ellos impresos en circuitos neuronales de la historia del hombre. El cerebro está allí para tomar decisiones sobre cómo sobrevivir y reproducirse.

¿Somos conscientes que inventamos los hechos? Es el problema de las falsas memorias: no podemos identificar diferencias entre memorias verdaderas y falsas, ambas son parte del tejido de nuestra narrativa personal. El producto resultante que se produce como nuestra narrativa personal es, como resultado, un Yo un tanto ficticio.


[1]Tooby, J. & Cosmides, L. (2000) Evolutionary psychology: Foundational papers (Cambridge,MA: MIT Press).

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