El factor cultural y las emociones

Posted on enero 9, 2012

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¿Es cierto que “el número de emociones humanas no puede ser infinito” (Rosselló, 2012)?

Parto de la distinción clásica entre emociones primarias o “básicas” y emociones complejas o “combinadas” a partir de aquellas, y que generarían un rango mayor de emociones.

¿Qué factor cultural influye en la constitución de dichas emociones?

La pregunta que me hago es ¿hasta qué punto influye ese factor cultural en unas y otras? Es evidente que es en las emociones complejas donde los procesos mentales están más ligados a procesos de aprendizaje y construcción de la identidad en relación al otro (Harris et al, 1989).

¿Y en emociones más básicas, como alegría, tristeza, sorpresa, enfado, asco? No podemos asegurar que en el caso de las emociones primarias no haya un “trabajo” cultural (Lutz, 1983).

El enfoque universalista sobre las emociones

1) Hay una línea generalista, que cree en la unidad psíquica de la especie humana, que considera que la modelización neuronal de la expresión de las emociones sería innata y sólo variaría culturalmente el cómo y la intensidad de dicha expresión (Ekman, 1992; Izard & Buechler, 1980).

Esta corriente universalista consideraría que estas emociones básicas tendrían su reflejo en las palabras que usamos para denotarlas, y que la diversidad encontrada entre las diferentes culturas es simplemente aparente, pues en todas se daría un marco común: habría unas estructuras semánticas comunes a todas las culturas (crossculturales), a la hora de nombrarlas. (Osgood, May & Miron, 1975).

El problema de este enfoque generalista, un tanto positivista, parece ser el tratamiento de la emoción fuera de su contexto.

El enfoque constructivista de las emociones en lo cultural

2) Un segundo enfoque, el constructivista, sería el dado por la antropología psicológica, que ha reubicado las emociones en el terreno social y cultural. Las emociones estarían muy ligadas a la construcción de la persona, resaltando la imposibilidad de traducción o de referirse a lo mismo desde el punto de vista transcultural. Las emociones se construirían en torno a vocabularios compartidos, así como propuso Geertz para los símbolos (Geertz, 1973).

Este aspecto contextual y situacional explicaría las correlaciones entre experiencia y expresión de las emociones (Bruner, 1974), por lo que me resulta muy interesante y explicaría esta diferente expresión de emociones intraindividual? (i.e., el hecho de que en diferentes momentos podamos experimentar distintas emociones pese a que no cambie nuestra dotación genética y nos encontremos en un mismo entorno/situación).

El problema es que en este enfoque culturalista se estarían considerando tanto emociones básicas como complejas, y no todas siguen los mismos procesos. El recorte de este enfoque sería olvidar la dimensión corporal de la emoción, “desnaturalizándola”. Según Ramírez Goicoechea, (1991) una emoción siempre tiene una “incardinación fisiológica”, pero ésta no es ajena al sistema sociocultural en el que el universo emocional se constituye.

Creo que es importante resaltar la importancia de la interactividad con el otro en el desarrollo y la calibración de la emoción básica o primaria. Todo proceso humano es “socialmente mediado”. Volveríamos a resaltar la poca maduración de nuestro cerebro en el momento del nacimiento y su extrema plasticidad, por esta dependencia del entorno para sobrevivir.

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Bruner, J. (1996), “Frames for thinking. Ways of Making Meaning”, en OLSON, D. R., yTORRANCE, T. (eds.), Modes of Thought. Explorations in Culture and Cognition,Cambridge, CUP, pp. 93-105.

Geertz, C. (1973), The Interpretation of Cultures, Nueva York, Basic Books.

Harris, P. L.; Johnson, C. M.; Hutton, D.; Andrews, G., y Cook, T. (1989), “Young childrens theory of mind and emotion”, Cognition and Emotion, núm. 3.

Lutz, C. 1983 (1983), «Parental Goals, Ethnopsychology and the Development of Emotional Meaning», Ethos, 11:4, pp. 246-262.

Ekman, P. (1992), “An argument for basic emotions”, Cognition and Emotion, VI, pp. 169-200.

Izard, C. E. & Buechler, S. (1980), “Aspects of Conciousness and Personality in Terms of Differential Emotions Theory», en PLUTCHIK, R., y KELLERMAN, H. (eds.), Emotion: Theory, Research and Experience, vol. I, Theories of Emotion, Nueva York, Academic Press., pp. 165-187.

Osgood, Ch. E.; May, W. H., y Miron, M. S. (1975), Cross Cultural Universals of Affective Meaning, Urbana, University of Illinois Press.

Ramírez Goicoechea, E. (2001), “Antropología “compleja” de las emociones humanas”, Isegoría, No 25 (2001):177-2001.

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