III Teoría de la mente


5) Postura adoptada por Povinelli & Vonk (2003)

  • Povinelli & Vonk (2003)[11] apuntan dos críticas a estos experimentos:

1) La primera es una consideración de base conceptual diferente, y es que para ellos la capacidad de abstracción del comportamiento ya estaba presente el antecesor común, y que los humanos desarrollaron un sistema adicional de codificación de los comportamientos que no poseen los chimpancés, la teoría de la mente.

Proponen una alternativa no mentalista que asuma que los primates categorizan y piensan acerca de ellos y los otros en términos de propiedades observables de apariencia y comportamiento.

En contestación a la propuesta de Povinelli & Vonk (2003)[12], Tomasello y Call señalan que esto es como un tipo de conductismo: Creen que el animal, para poder atribuir procesos psicológicos, debe observar el comportamiento, y que por tanto es posible que el animal esté haciendo simplemente “abstracciones de comportamiento”.

Para el conductismo clásico no habría ninguna representación en absoluto, y para la teoría del aprendizaje contemporánea habría algún tipo de representación imaginaria, no simbólica (Dickinson 1980). Así dirían que los primates ‘simplemente actúan’: responden a claves observables, las categorizan forman asociaciones entre ellas y hacen inferencias, pero nunca se preguntan a sí mismos por qué.

Tomasello reclama que, si piensan que los chimpancés pueden estar utilizando otras claves comportamentales para decidir, como ciertas reglas, como cierta preferencia por evitar la comida si un individuo estaba orientado hacia ella, deberían indicar cómo se forjaron dichas reglas o cómo las entienden y ponen en práctica, pues en todo caso debería haber alguna instancia en virtud de la cual se reconocen dichas reglas.

2) La segunda crítica es metodológica y considera que los experimentos diseñados incluyendo una abstracción del comportamiento no son de utilidad, porque no puede saberse si el chimpancé está utilizando como clave una información que ha observado. En ese sentido la prueba sobre la cual debería basarse la inferencia del estado mental debería ser arbitraria, y nueva para el sujeto.

Tomasello et al concuerdan en este punto metodológico, planteando explorar este tipo de situaciones, viendo si pueden leer intenciones basadas en pistas contextuales más que en pistas inmanentes al comportamiento en sí.

La solución sería plantear a los individuos siempre nuevas situaciones, de manera que las reglas que puedan haber adquirido en experiencias pasadas no puedan ser una explicación, aunque las situaciones consideradas como nuevas no deben sobrepasar los principios de la validez ecológica.


[1] Heyes, C. M.  (1998), “Teoría de la mente en primates no humanos”

[2] Premack & Woodruff (1978),”Does the chimpanzee have a theory of mind?”.

[3] Competencia – ¿Hay una evidencia de que los primates tengan esa capacidad de comportamiento? – y validez – ¿Si está presente, esta capacidad indica teoría de la mente?

[4] Povinelli, D. J., Nelson, K. E. & Boysen, S. T. (1992), “Comprehension of role reversal in chimpanzees: evidence of empathy?” Animal Behaviour 43:633-640.

[5] Povinelli, D. J., Nelson, K. E. & Boysen, S. T. (1990), “Inferences about guessing and knowing by chimpanzees”. Journal of Comparative Psychology 104:203-210.

[6] El método de “triangulación” (Campbell, 1953; Heyes 1993) consta de entrenamiento en discriminación condicional seguido de pruebas de transferencia, y su poder radica en el hecho de que requiere que los animales distingan entre un estado mental, X (por ejemplo, saber dónde se esconde la comida), de otro, Y (por ejemplo, no saber dónde se esconde), en dos o más situaciones que difieren en cuanto a las señales observables que pueden estar correlacionadas o confundidas con X e Y.

[7] Tomasello, M., Call, J. and Hare, B. (Abril 2003), “Chimpanzees understand psychological states – the question is which ones and to what extent”, TRENDS in Cognitive Sciences Vol.7 No.6

[8] Tomasello, M. and Call, J. (1997), “Primate Cognition”,OxfordUniversity Press.

[9] Povinelli, D.J. et al. (1994), “Absence of knowledge attribution and selfrecognition in young chimpanzees (Pan troglodytes)”. J. Comp. Psychol.108, 74–80.

[10] Povinelli, D. J. & Eddy, T. J. (1996), “What young chimpanzees know about seeing”. Monographs of the Society for Research on Child Development, No 247, Vol 61.

[11] Povinelli, D. and  Vonk, J. (Abril 2003), “Chimpanzee minds: suspiciously human?”, TRENDS in Cognitive Sciences Vol.7 No.6, Abril 2003.

[12] Tomasello, M., Call, J. and Hare, B. (Junio 2003), “Chimpanzees versus humans: it’s not that simple”, TRENDS in Cognitive Sciences Vol.7 No.6 June 2003.

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