II Canon de Morgan


5 La versión psicologista de la “navaja de Ockham”

El Canon de Morgan puede entenderse como la versión psicologista de la “navaja de Ockham”, formulada en el siglo XIV por el filósofo inglés Guillermo de Ockham: “los entes no deben ser multiplicados si no es necesario”.

Si tenemos dos modelos científicos para explicar un fenómeno, aquel que sea más “sencillo” será digno de mayor consideración.

Entre las críticas que pueden hacerse a este argumento, podemos aducir que debería ser la comprobación exp­­­erimental la que ha de decidir entre los dos modelos. Pero, en muchas ocasiones, la complejidad del fenómeno a estudiar impide una eficaz comprobación empírica, no se pueden falsar las hipótesis a priori.

Además, habría que aclarar qué se entiende por “el modelo más simple”. ¿Se trata de una cuestión de mínimo de variables? ¿Y si la explicación incluye una sola variable pero de gran complejidad inherente?

Como señaló Einstein, a veces no es suficiente con que sea la explicación sea la más simple, sino que tiene que ser suficientemente explicativa: “A duras penas se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es convertir a los elementos básicos en simples y tan pocos como sea posible, pero sin tener que rendirse a la adecuada representación de un sólo dato de la experiencia. Simple, pero no más simple.” En el infinito abanico de explicaciones posibles, no está claro que la más simple sea la mejor. La opción más elegante también es una cuestión de opinión.

Como Heyes apunta, este argumento de la explicación más parsimoniosa puede utilizarse tanto para apoyar las hipótesis mentalistas como las no mentalistas. Pero más allá de argumentos débiles, lo que se requiere es poner en marcha más experimentos que permitan contrastar precisamente estos dos tipos de explicaciones, con tests y condiciones de control que permitan descartar una opción u otra, considerando las opciones alternativas a la teoría de la mente no han de ser conductistas necesariamente.

Para esto él recomienda hacer ensayos experimentales, ya que la sola observación, aunque pueda ser sugestiva, no permite discriminar qué está teniendo en cuenta el animal, y propone por ejemplo métodos de triangulación, basados en discriminación condicional seguida de test de transferencia.


[1] Heyes, C. M. (1998). Theory of mind in nonhuman primates. Behavioral and Brain Sciences 21 (1): 101-134

[2] Premack, D. & Woodruff, G. (1978) Does the chimpanzee have a theory of mind? Behavioral and Brain Sciences 4:515-526.

[3] Dennett, D. C. (1983) Intentional systems in cognitive ethology: The “Panglossian paradigm” defended. Behavioral and Brain Sciences 6:343-390.

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